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martes, 5 de agosto de 2014
La Función Diplomática
Por Jeovanny Terrero.
Estando en mis lecturas diarias el fin de semana, estuve leyendo en acento.com.do una entrevista de la periodista Alicia Ortega difundida en el Informe a un miembro del cuerpo diplomático y consular acreditado en la República Dominicana.
Donde el diplomático dice que dentro de sus objetivos está promover los derechos de LGBT (lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) porque el propósito de la diplomacia es promover los valores e intereses de su país.
Inmediatamente pensé en lo que establece la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y Consulares del cual la República Dominicana es signataria donde te explica claramente las funciones diplomáticas, que no necesariamente se deben confundir con el liderazgo de una actividad en particular. Y me he permitido escribir sobre las mismas respetando los objetivos de dicho diplomático.
El artículo 3 de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas expresa lo siguiente.
Las funciones de una misión diplomáticas consisten principalmente en: a. representar al Estado acreditante ante el Estado receptor: b. proteger en el Estado receptor los intereses del Estado acreditante y los de sus nacionales dentro de los límites permitidos por el derecho internacional; c. negociar con el gobierno del Estado receptor: d. enterarse por todos los medios lícitos de las condiciones y de la evolución de los acontecimientos en el Estado receptor e informar sobre ello al gobierno del Estado acreditante; e. fomentar las relaciones amistosas y desarrollar las relaciones económicas culturales y científicas entre el Estado acreditante y el Estado receptor.
Si bien es cierto que los agentes diplomáticos responden básicamente a las instrucciones recibidas de sus respectivos gobiernos y también es cierto que dichos diplomáticos tienen deberes para con el Estado ante cuyo gobierno se encuentra acreditado.
Y entre esos deberes está expresado en el artículo 41 de dicha convención que se refiere a la obligación de respectar las leyes y reglamentos del Estado que le ha recibido en embajada, la obligación de no inminiscuirse en asuntos internos del Estado ya que esto iría en contra del principio de soberanía de los Estados y los locales de la misión no deben ser utilizados de manera incompatibles con las funciones de la misión. Y los asuntos oficiales deben ser tratados con el Ministerio de Relaciones Exteriores del país receptor.
La conducta del diplomático deberá ser absolutamente neutral respecto de las luchas y gestiones internas del país en que se encuentra y su respecto hacia las costumbres nacionales hacerse manifiesto a través de su atención prudencia y discreción.
Dice Ginés Vidal y Saura: Cito. “Más que iniciativas personales lo que se le pide a un agente diplomático es que sea fiel intérprete del criterio de su gobierno y que a él se atenga en todo momento; pues de nada serviría una celosa actuación divorciada del elemento directivo en relaciones internacionales, que, como es bien sabido no puede serlo más que el gobierno por medio del ministerio.”
Y es así, La política exterior exige una dirección única; y el éxito del agente diplomático está en razón directa de la fidelidad con que sepa interpretar la voluntad.
Si bien es cierto que la representación implica expresar la voluntad, los deseos, las preocupaciones y los puntos de vista del Estado acreditante para hacer valer sus derechos y defender sus intereses. No menos cierto es que se deben también respetar las costumbre del país receptor.
Jeovanny Terrero es un servidor de la Carrera Diplomática y Consular de la República Dominicana.
jueves, 31 de julio de 2014
Las mejores obras de periodismo de cómic
Cómics para entender el mundo.
Sacco, Delisle, Satrapi… El periodismo de cómic es una buena opción como lectura de verano. Recomendamos algunas obras donde la combinación de investigación, lenguaje cinematográfico y atractivo visual ayuda a comprender mejor conflictos internacionales complejos.
Todos señalan a Maus (1980-1991), de Art Spiegelman, como la obra que lo cambió todo: su segundo volumen se convirtió en la primera novela gráfica en conseguir un Premio Pulitzer. Maus cuenta el Holocausto a partir de la experiencia real del padre de Spiegelman (que estuvo en un campo de concentración), y retrata a los judíos como ratones, a los alemanes como gatos y a los polacos como cerdos. Tiene por tanto altas dosis de fantasía, pero demostró que las viñetas pueden ser más expresivas que el periodismo notarial a la hora de revelar la crueldad humana. También se cuidan los textos: cuando el padre del autor “habla” lo hace con errores gramaticales, como alguien que no ha aprendido bien el idioma.
“A veces la suavidad de la gráfica, en ocasiones casi naif o directamente infantil, enmascara y hace muy accesible lo crudo de los temas que trata… Con el cómic es muy fácil bajar las barreras y conectar con historias durísimas, que en fotografía o en relato no habría manera de encajar”, dice a Política Exterior el ilustrador español Milán Rubio.
En el periodismo de cómic más puro, los ilustradores salen de la redacción, visitan las zonas de estudio –muchas veces escenarios bélicos–, entrevistan a fuentes, investigan, toman notas y después delinean su trazo concienzudo. Alejándose del simbolismo de Maus, suelen pegar lo más posible la historia y sus personajes a la realidad. Aunque muchos rechazan ser considerados corresponsales (como el gran representante de este género, Joe Sacco, que prefiere seguir siendo llamado dibujante), hay mucho de reporterismo en su trabajo.
A Sacco podría leérsele para saber de los conflictos bélicos más importantes de los últimos 20 años (no puede olvidarse Gorazde, zona protegida). Dado que no es posible citar todas sus obras, recomendamos el surtido de historietas que contiene Reportajes.
Cuando las viñetas serializadas publicadas en los medios adquieren peso propio, se convierten en compilaciones o en novelas. El dibujante Mathieu Sapin siguió la campaña presidencial de François Hollande para Libération. El ilustrador George Butler es testigo habitual en las guerras recientes y ha publicado sus viñetas en numerosas cabeceras. Otros nombres a seguir son los de Grez Cook y Patrick Chappatte. Hay quien experimenta: en el diario argentino La Nación, Liniers ha “entrevistorietado” al actor Ricardo Darín y Jorge Drexler, entre otros.
Uno de los principales semilleros para los reportajes dibujados o reportajes cómic es la revista francesa XXI. Ofrece cada mes una pieza larga firmada por algún ilustrador singular que se sumerge en un tema/zona objeto de estudio. El trabajo va precedido por una introducción que aporta contexto, realizada por Patrick de Saint-Exupéry. Sí, es familiar del famoso aviador-escritor que deleitó con su elefante en una boa (entre otras muestras creativas).
Esta es la vuelta al mundo en cómics:
– Gen d’Hiroshima (1973-1985), de Keiji Nakazawa. Sigue los pasos de un niño superviviente al bombardeo atómico de la ciudad de Hiroshima el 6 de agosto de 1945. Ante un acontecimiento sin apenas testimonio fotográfico, este manga con dibujos llenos de realismo cobra gran valor.
– Palestina (1992), de Joe Sacco. Esta obra inauguró formalmente el periodismo de cómic. Refleja las razones del conflicto y las condiciones de vida en una zona de plena actualidad. Su lectura puede completarse con las de Notas al pie de Gaza (2010), del mismo autor; Saltar el Muro, de Maximilien Le Roy; y Palestina, el equipaje invisible, de Pere Mejan.
– La guerra de las trincheras (1993), de Jacques Tardi. Es, junto a su obra posterior Puta Guerra (2014), una de las mejores obras de todos los tiempos (incluida la literatura) para comprender la I Guerra Mundial en toda su crudeza. Los historiadores han alabado su precisión.
– Fax from Sarajevo (1997), de Joe Kubert. Este comic narra las vicisitudes de una familia en una guerra que devolvió la palabra genocidio a la actualidad. Está basada en una experiencia real del propio Kubert, al que algunos sitúan a la altura del padre del comic americano Will Eisner: Ervin Rustemagic, el protagonista, es un agente artístico internacional atrapado en el cerco a la ciudad bosnia que solo se podía comunicar con su cliente (el propio Kubert) mediante fax, y por esta vía iba intercambiando información con su representado.
– Persépolis (2000), de Marjane Satrapi. Sigue la línea inaugurada por Maus de memorias históricas personales. Parte de la experiencia de la propia autora, que abandonó Irán como adolescente y se refugió en Austria tras la caída del régimen del Sha para evitar el rigor religioso impuesto por los guardianes de la revolución. Es una obra de enorme sensibilidad, luego convertida en película.
– El fotógrafo (2003-2006), de Didier Lefèvre, Emmanuel Guibert y Frédéric Lemercier. Es una obra que ha crecido con el tiempo y se la reverencia como hito del medio. Refleja el viaje entre Afganistán y Paquistán realizado por el fotoperiodista Lefèvre junto a una delegación de Médicos Sin Fronteras. Esta lectura puede completarse con To Afghanistan and back (2002), de Ted Rall. Relata la campaña desencadenada por Estados Unidos tras el 11-S para acabar con los talibanes.
– Pyongyang (2004), de Guy Delisle. Este ilustrador el principal representante del cómic a caballo entre la crónica de viajes y el diario personal. La obra describe su experiencia como supervisor de animación de un proyecto en Corea del Norte. Otros de sus destinos dibujados han sido Birmania y Jerusalén.
– Sin la sombra de las torres (2004), también de Art Spiegelman. El 11-S fue un momento señalado en la historia de los cómics: todos los superhéroes conocidos se sumaron a la causa patriótica norteamericana. El valor de la obra de Spiegelman estriba en que, a diferencia de otras historietas que se han centrado en las Torres Gemelas (más oficialistas aunque también muy interesantes), el suyo no esquiva las imágenes más hostiles de aquel día que sí evitaron los medios de comunicación.
– Baghdad Journal (2005), de Steve Mumford. La culminación de cuatro viajes a Irak meticulosamente documentados, con retratos de personajes que representan a todas las partes en conflicto.
– El juego de las golondrinas (2008) de Zeina Abirached. A partir de su vivencia en la infancia, la autora relata la convivencia de un puñado de vecinos que comparten miedo a las bombas y a los francotiradores que asolaban la capital de Líbano en 1986.
– El coche de Intisar (2011), de los españoles Pedro Riera y Nacho Casanova. Es un retrato de la mujer moderna en Yemen que obtuvo el Premio France Info 2013 al mejor cómic de actualidad y reportaje.
– Cuaderno de Sol (2011), de Enrique Flores. Cómic para documentar el espíritu de Sol durante el 15-M, el movimiento ciudadano más relevante de la democracia española.
– Apuntes para una historia de guerra (2012), de Gianni Pacinotti, Gipi. Este autor es el responsable de algunos de los ejemplos más interesantes en la intersección cómic/biografía personal/mundo en conflicto, con algunas viñetas llenas de realidad y otras explorando el mundo de la fantasía.
– Desastre y resistencia (2012), de Seth Tobocman. Podría considerársele un cómic sobre “el malestar en el siglo XXI”. Un viaje por las llagas del mundo donde, como explica Toni Boix en su reseña, “lo que más se globaliza es lo que menos conviene”.
– Los surcos del azar (2013), de Paco Roca. Sigue los avatares de los soldados perdedores de la Guerra Civil española en el norte de África y Francia, donde constituyeron la raíz de la famosa compañía La Nueve, integrada en las tropas del General Leclerk. Su personaje central es inventado, pero Roca investigó concienzudamente para dibujar los acontecimientos que le rodean.
En reportaje cómic se han contado casi todos los grandes acontecimientos que han conmovido al mundo en años recientes, desde el Huracán Katrina hasta las actividades mercenarias de Blackwater, pasando por la crisis económica con su versión Españistán. Por supuesto, también nos han narrado en este formato las primaveras árabes y algunas vidas destacadas como la de James Joyce, Nelson Mandela o el Dalai Lama.En ocasiones, no se sabe muy bien hasta dónde llega la realidad y hasta dónde la ficción en las obras, como en Quay d’Orsay, crónicas diplomáticas I y II.
Y siempre puede uno alejarse de la realidad para volver a la fantasía de la aventura periodística. Ahí están Tintín (Hergé), Ernie Pike (ideado por Héctor G. Oeterheld y Hugo Pratt a partir de la figura del periodista de la Segunda Guerra Mundial Ernie Pyle) o Frank Cappa (del donostiarra Manfred Sommer). Ninguno de estos personajes fue un reportero real, pero sus viñetas ofrecen mucho entretenimeinto y, en el caso de Cappa, lecciones impagables de lo que ahora se llama periodismo comprometido.
Tanto donde elegir. Y tanto cómic de interés para tan poco verano.
[Imagen cedida por Pere Lejan. Palestina, el equipaje invisible].
Por Myriam Redondo, periodista. FUENTE ESTUDIO DE POLITICA EXTERIOR MADRID ESPAÑA.
miércoles, 30 de julio de 2014
Los niños perdidos de Centroamérica
Honduras, Guatemala, El Salvador. El conocido como Triángulo Norte de Centroamérica es la cuna de la que provienen la mayoría de los 52.000 menores detenidos sin ninguna clase de acompañamiento en la frontera entre México y Estados Unidos. Desde octubre de 2013 el número de niños centroamericanos que se concentra en bases militares estadounidenses de Tejas, California y Oklahoma no ha hecho otra cosa que multiplicarse conduciendo a lo que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha calificado de crisis humanitaria y que, como cabía esperar, ha acabado tornándose en una crisis política en el país “de acogida”.
En EE UU, la imparable llegada de estos niños, cada vez de más corta edad, ha reavivado el debate sobre la bloqueada reforma migratoria que el presidente tanto anhela. Obama ha pedido al Congreso, sin éxito, 3.700 millones de dólares para atender las necesidades básicas de los menores y reforzar la seguridad en la frontera. Mientras, el flujo de migrantes menores de edad no para, copando las instalaciones federales y el propio funcionamiento del sistema de deportaciones. Hay demasiados niños, o lo que es lo mismo, demasiadas carga burocrática.
La situación es de tal calibre que los presidentes del Triángulo Norte –Juan Orlando Hernández, de Honduras, Otto Pérez, de Guatemala, y Salvador Sánchez de El Salvador– tras reunirse el 19 de junio con el vicepresidente, Joseph Biden, el 25 de julio presentaron a Obama una propuesta integral para abordar las raíces del drama humano: una iniciativa regional que incluye programas socioeconómicos, educativos y de seguridad a corto, medio y largo plazo.
El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (Acnur) ya advirtió sobre el incremento de menores sin acompañamiento que llegaban a la frontera desde Centroamérica. En su informe “Niños en fuga” examina las causas que llevan a los niños a emprender solos esta aventura y las conclusiones son demoledoras: los niños hondureños y salvadoreños huyen de las organizaciones criminales que operan en sus países de origen, habiendo sido víctimas de violencia y graves amenazas, así como de abusos en el hogar y de la pobreza. Por su parte, los guatemaltecos emigraban debido principalmente a la situación de pobreza, pero también la esperanza de reunirse con sus familiares en EE UU y tener oportunidades educativas y económicas. Violencia y pobreza son el germen de este fenómeno migratorio.
Los menores huyen de una pesadilla, pero al emprender su viaje se sumergen en otra. Una vez en Guatemala, no es complicado el paso a México, debido a que en esta frontera circula todo tipo de tráfico ilegal imaginable, incluyendo la trata de personas. Ahí comienza una carrera de obstáculos especialmente dura para las mujeres y niñas, que con frecuencia sufren violencia y abusos sexuales.
México es una trampa para cualquier migrante, y más para un niño. Las bandas y pandillas que operan en el Triángulo Norte, como Barrio 18 o la Mara Salvatrucha, controlan las rutas migratorias hacia EE UU gracias a una red que sobrevive de la extorsión de los inmigrantes y el soborno a las autoridades mexicanas.
Punto y aparte es La Bestia, denominación que reciben las dos líneas de trenes de carga que se dirigen desde la frontera sur al centro de México, y de ahí a la frontera con EE UU. Para llegar hasta La Bestia los niños deben caminar ocultos de las principales vías para evitar los barridos policiales y los asaltos. Una vez en las paradas de la línea ferroviaria, deben escalar, literalmente, a lo alto de los vagones.
Las bandas del Triángulo Norte cobran una tarifa en diferentes puntos del trayecto para permitir al migrante subir al tren, y quien no puede pagar, es empujado en marcha. De nuevo, la policía y el personal de la línea ferroviaria hacen la vista gorda a cambio de unos cuantos dólares. En La Bestia se producen numerosas caídas por cansancio, y muertes por falta de agua y de comida. En cada parada existe el riesgo de ser secuestrado por bandas criminales como los Zetas.
El documental de Pedro Ultreras La Bestia (2010) cuenta las traumáticas experiencias de quienes cruzan México. Su crudeza resulta atroz, y solo hay que imaginar como sería si los menores fuesen los protagonistas. Otro buen ejemplo de esta realidad es la película Sin nombre (2009), dirigida por Cary Joji Fukunaga, sobre el viaje a bordo de La Bestia de una niña hondureña y su padre.
Los menores y jóvenes que no se deciden a emigrar, seguramente se verán obligados a dar el paso en el futuro si quieren dejar atrás el ciclo de pobreza-violencia-corrupción de la mayoría de los países centroamericanos. Los menores que finalmente persiguen el sueño americano están tan desesperados como los adultos, y no son conscientes de los riesgos que les aguardan en el camino. La desesperación les lleva a pensar que no tienen nada que perder.FUENTE. Estudio de Politica Exteior. Revista.
martes, 29 de julio de 2014
Comunicado de Mercosur sobre la situación en Gaza
COMUNICADO ESPECIAL.
SOBRE LA SITUACIÓN EN GAZA.
La Presidenta de la República Argentina, la Presidenta de la República Federativa de Brasil, el Presidente de la República Oriental del Uruguay y el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela condenaron de manera enérgica el uso desproporcionado de la fuerza por parte del ejército israelí en la Franja de Gaza, que afecta mayormente a civiles, incluyendo niños y mujeres. Condenaron igualmente cualquier tipo de acciones violentas contra poblaciones civiles en Israel.
Expresaron profunda preocupación por el deterioro de la situación humanitaria resultante del conflicto. Instaron a respetar estrictamente el Derecho Internacional, incluyendo el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional Humanitario.
Manifestaron su respaldo a la Resolución del Consejo de Derechos Humanos sobre Garantía del Respeto del Derecho Internacional en el Territorio Palestino Ocupado, aprobada el pasado 23 de julio del presente año, en cuyo contexto resaltan la importancia y urgencia de la investigación de todas las violaciones del Derecho Internacional Humanitario a fin de establecer los hechos y circunstancias de dichas violaciones y de los crímenes cometidos e identificar a los responsables.
Instaron a un inmediato levantamiento del bloqueo que afecta a la población de Gaza, que permita el libre tránsito de personas, el ingreso de alimentos, medicamentos y ayuda humanitaria, tanto por vía terrestre como por vía marítima.
Hicieron un llamado a la Comunidad Internacional para ejercer la debida presión en favor de un cese al fuego duradero y a la pronta restauración del diálogo como única salida al conflicto, a la vez que reiteraron su apoyo a la solución de dos Estados viviendo en paz y seguridad dentro de fronteras internacionalmente reconocidas.
Finalmente, respaldaron los esfuerzos de paz del Secretario General de Naciones Unidas y de la República Árabe de Egipto.
lunes, 28 de julio de 2014
OBSERVATORIO GLOBAL. Rusia y Ucrania en la política mundial
<
Por Leonel Fernández.
El derribo del avión comercial de pasajeros de Malasia constituyó una tragedia humana desgarradora, que estremeció la opinión pública mundial, y que obligará a la realización de investigaciones exhaustivas que permitan establecer responsabilidades.
Pero el hecho del derribo del avión lo que pone de manifiesto es la nueva etapa en la que ha entrado a funcionar la política internacional, la cual se creía, por numerosos expertos, exenta de conflictos al término de la Guerra Fría.
No ha resultado así, aunque Francis Fukuyama llegase a proclamar que con el desmoronamiento de la Unión Soviética y la desintegración del modelo socialista marxista en los países de Europa del Este, la historia había llegado a su fin.
Lo que Fukuyama tal vez intentó sugerir, extrapolando los argumentos del gran filosofo alemán, Wilhelm Friedrich Hegel, en relación al triunfo de Napoleón Bonaparte frente a las tropas prusianas en la Batalla de Jena, en 1806, es que así como en esa ocasión se había producido una victoria de los ideales de la Revolución francesa sobre el viejo orden prerrevolucionario, con la extinción del comunismo se había proclamado el triunfo ideológico del capitalismo.
Sin embargo, algunos analistas se confundieron, y creyeron que la tesis del fin de la historia significaba la desaparición de los conflictos de la escena internacional; y si bien es cierto que desde el fin de la Guerra Fría se ha estado trabajando en la construcción de un nuevo orden mundial liberal, con una agenda más orientada hacia los temas del desarrollo sostenible, el cambio climático, la no proliferación de armas nucleares, la promoción de la democracia y el respeto de los derechos humanos, no es menos cierto que los conflictos militares por disputas territoriales, control de fronteras, controversias religiosas y divergencias étnicas, no han desaparecido.
La vuelta a la geopolitica
De hecho, a pesar del fin del mundo bipolar, de las rivalidades entre las dos grandes superpotencias, los Estados Unidos y la Unión Soviética, los viejos conflictos, por ejemplo, entre Israel y Palestina; Taiwán y China; las dos Coreas; y Turquía, Armenia y Kurdistán, nunca han cesado.
Más aún, a esos viejos conflictos se le añadirían inmediatamente después de terminada la Guerra Fría, las acciones bélicas desatas en la región de los Balcanes entre Croacia, Serbia, Bosnia, Kosovo y Herzegovina, como consecuencia de la desaparición de Yugoslavia.
Lo que ha surgido ahora entre la Federación Rusa y Ucrania es el resultado de la búsqueda de un nuevo posicionamiento de carácter geopolítico, en el que al mismo tiempo que Rusia procura defender sus fronteras, intenta crear las bases para su consolidación como potencia emergente en el ámbito internacional.
Esa búsqueda por parte de Rusia hay que interpretarla en el contexto de que al producirse la caída de los antiguos Estados socialistas de Europa del Este, éstos, en el tiempo, no sólo pasaron a formar parte del mundo occidental al integrarse en la Unión Europea, sino que, además, desde el punto de vista estratégico militar, de su antigua condición de miembros del Pacto de Varsovia, pasaron a formar parte de la estructura de sus antiguos rivales: la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Eso constituyó un punto de debilitamiento para Rusia, pues sus fronteras con respecto a Europa quedaron tan disminuidas, que pasaron a estar limitadas por lo que se constituyó como la Comunidad de Estados Independientes, que en principio estaba integrada por 15 países, que habían sido parte de la Unión Soviética.
A eso fue a lo que quiso referirse Vladimir Putin, al indicar en alguna ocasión que la desaparición de la Unión Soviética se había constituido en la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX.
Pero a eso se le añadiría el hecho de que al tiempo de instalarse misiles en Polonia, que era parte de las antiguas naciones socialistas de Europa del Este, se desató un cierto activismo por parte de la Unión Europea y los Estados Unidos de ir conquistando a los nuevos integrantes de la Comunidad de Estados Independientes, para que también formasen parte del bloque occidental y de la OTAN.
Así fue como los tres Estados del Báltico, Lituania, Letonia y Estonia, pasaron a integrarse a la Unión Europea y a su estructura estratégica militar. Eso dejaba ahora a Rusia vulnerable, desde la perspectiva de sus intereses nacionales de defensa, con respecto a los Estados que sirven de línea limítrofe con respecto a Occidente: Georgia, Bielorrusia, Ucrania, Moldavia y Azerbaiyán.
Georgia empezó a dar demostraciones de inclinarse en favor de una relación con la Unión Europea en detrimento de Rusia, lo que ocasionó el conflicto bélico del 2008, en el que surgieron los territorios separatistas de Abjasia y Osetia de Sur.
Pero, además, en Azerbaiyán, hay activos movimientos separatistas, en favor de Rusia; y lo mismo sucede en Moldavia, en una región que resulta de alto interés estratégico para el gran país euroasiático.
Todo lo anterior nos hace comprender que lo que ha venido ocurriendo entre Rusia y Ucrania no constituye un episodio aislado, sino más bien que forma parte de una política orientada, desde el punto de vista defensivo, a la protección de fronteras; y desde el ángulo ofensivo, al fortalecimiento territorial para futuros proyectos de expansión en lo que Vladimir Putin ha definido como la Unión Económica de Eurasia.
Un juego de simbolos y gestos
Pero como parte del movimiento político táctico, al tiempo que Washington y Bruselas discutían establecer sanciones sobre Rusia por su anexión de Crimea y la continuidad de las hostilidades en el Este de Ucrania, Moscú rápidamente negoció un acuerdo de suministro de energía con China por valor de 400 mil millones de dólares en diez años.
Además de su valor comercial, ese acuerdo, por supuesto, también constituía una señal de que Rusia no estaba aislada en el ámbito internacional, y que, por el contrario, podía concertar acuerdos con el otro gigante del poder mundial, que es China. Inmediatamente después, a principios del mes de julio, el presidente Vladimir Putin emprende una gira por América Latina, tradicionalmente considerada como esfera de influencia de los Estados Unidos, y ese hecho, naturalmente, tiene que ser analizado como parte de un juego simbólico de exhibición de poder.
Esa gira empezó por Cuba, la cual se encuentra a tan sólo 145 kilómetros de los Estados Unidos, con lo cual se envía el mensaje subliminal de que también Rusia está en capacidad geoestratégica de estar presente en el área de influencia de los Estados Unidos.
Con Cuba, el gobierno de Putin firmó una serie de acuerdos comerciales, entre los cuales se incluye uno con las empresas petroleras estatales rusas para la exploración de un área donde la isla caribeña calcula que tiene 20 mil millones de barriles de petróleo.
Más aún, Rusia condonó un 90 por ciento de la deuda contraída por Cuba, lo que equivale a casi 32 mil millones de dólares, la mayor parte procedente de créditos soviéticos a su aliado durante la época de la Guerra Fría; y se determinó que el restante 10 por ciento, que alcanza unos 3 mil 500 millones de dólares, podrán ser pagados mediante proyectos de inversiones conjuntas en la isla.
De Cuba, Putin viajó a Argentina, la tercera economía de la región latinoamericana, que actualmente libra dos batallas, una por el reconocimiento de las islas Malvinas como parte de la soberanía del Estado argentino, y otra, contra los llamados fondos buitres, que forman parte de la mafia financiera internacional.
Finalmente, se trasladó a Brasil, el gigante de América Latina, a participar en la cumbre de los países de economías emergentes, integrados en el bloque de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), en la que se planteó, entre otras cosas, crear un nuevo banco de desarrollo, el cual será una nueva alternativa al Banco Mundial y al Fondo Monetario Internacional.
En síntesis, el viaje de Putin a América Latina, constituyó una obra maestra en el juego de los símbolos del poder mundial. Su significado subyacente consistió en que si la Unión Europea y los Estados Unidos quieren incidir en su esfera de influencia en el caso de Ucrania, Rusia está dispuesta a devolver la afrenta en el caso de América Latina.
Así lo hizo, en una región donde en los últimos años se ha ido desarrollado una fuerte resistencia a la hegemonía norteamericana y una voluntad de construir, junto a las economías emergentes, un nuevo orden mundial multipolar.
El autor es expresidente de la República
Ban ve "crítica" la situación en Gaza y denuncia dureza de ataques israelíes
NACIONES UNIDAS.- El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, alertó hoy de la situación "crítica" que se vive en Gaza como consecuencia del "ataque masivo" lanzado por Israel, país al que censuró por la dureza de su intervención militar en la franja.
"Las cifras de víctimas y de daños plantean serias dudas sobre la proporcionalidad" de la actuación armada de Israel, aseguró Ban en declaraciones a los periodistas en la sede de Naciones Unidas.
El diplomático coreano, que también denunció los ataques de Hamás sobre territorio israelí, urgió a las dos partes a mostrar "humanidad" y detener inmediatamente la violencia.
Ban, de regreso en Nueva York tras una gira por Oriente Medio, hizo especial hincapié en la tragedia que viven los palestinos de la franja, con más de mil muertos desde el inicio de la operación israelí, la mayoría civiles.
"La gente de Gaza no tiene a donde huir. Están atrapados y sitiados", recordó el secretario general de la ONU, que subrayó que toda área en la zona es un "área civil" y criticó que "toda casa, toda escuela, todo refugio se haya convertido en objetivo".
Ban apuntó que más de 173.000 gazatíes han buscado refugio en instalaciones de la misión de la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA), lo que supone que el 10 % de la población de Gaza se cobija bajo bandera de la ONU.
"Repito mi llamamiento a Israel y a todas las partes a asegurar la seguridad de estos emplazamientos", señaló.
En este sentido, Ban consideró necesario establecer la responsabilidad del ataque perpetrado contra una escuela de la UNRWA en Beit Janún, en el norte de Gaza, y subrayó que quienes lo cometieron deberán responder por ese "indignante crimen".
El secretario general de la ONU volvió a repetir su llamamiento en favor de un alto el fuego duradero y aseguró que todo depende de la "voluntad política" de las dos partes.
"Tienen que mostrar su humanidad como líderes, tanto israelíes y palestinos", subrayó Ban, quien aseguró que las dos partes "tienen la responsabilidad de detener los combates ahora", dialogar y tratar las raíces del conflicto. EFE
miércoles, 23 de julio de 2014
La acción exterior cultural del Estado
Por Manuel Morales Lama.
En el ámbito de las relaciones internacionales, la diplomacia cultural como piedra angular de la diplomacia pública desempeña hoy un importante papel, siendo considerada, tal como constata R. Taylor, el fundamento sobre el cual se pueden construir vínculos de confianza y comprensión mutua entre las naciones.
En tal contexto, debe tenerse presente que el prestigio cultural de un país es un componente básico del denominado poder suave o blando (“soft power”), cuya importancia es fundamental para la construcción de una imagen internacional consistentemente favorable a los intereses nacionales.
Actualmente, la ejecución de la denominada diplomacia cultural es un novedoso recurso que permite utilizar el acervo y potencial cultural de la nación en beneficio de sus relaciones exteriores. En ese marco, según sostiene M. Cummings, la diplomacia cultural es esencialmente “el intercambio de ideas, información, arte y otros aspectos de la cultura entre las naciones y sus pueblos para fomentar el entendimiento mutuo”.
Téngase en cuenta que el intercambio comercial, la cooperación económica y los diversos proyectos de integración, suelen necesitar de la diplomacia cultural para avanzar en la dirección deseada. Evidentemente, el desconocimiento de la realidad sociocultural de los países del entorno puede ser muy perjudicial. Los prejuicios, las visiones y opiniones parciales, cuando no distorsionadas, de algunos países en relación a otros, dificulta, cuando no inhibe, el surgimiento de relaciones de confianza, y en consecuencia, los proyectos de cooperación (M. Arrosa Soares).
Es oportuno recordar que la diplomacia pública, que está constituida básicamente por un conjunto de iniciativas destinadas a influir en la opinión pública en el exterior, tiene como propósito proyectar una imagen digna, atractiva y confiable del país, valiéndose de la promoción de su cultura y de sus auténticos valores y, asimismo, de la eficaz difusión de sus puntos de vista y también de la promoción (y defensa) de los intereses del respectivo país. Igualmente, entre sus objetivos se encuentra preminentemente la mutua comprensión entre las naciones.
En el ámbito de la efectividad de sus acciones, la diplomacia pública suele contar con la implementación del consiguiente proyecto “estrategia marca país”, que consiste en esencia, en crear (o “construir”) una consistente “identidad visual” del país, en el marco de los objetivos de tal estrategia, valiéndose de los factores diferenciales (o particularidades), con que cuenta la nación en cuestión.
Hoy, un número significativo de estados, con el claro propósito de crear su proyecto para la implementación de la diplomacia pública (y con ella el desarrollo de la diplomacia cultural), suelen definir su “estrategia integral” al respecto.
Para lograr instrumentar ese proyecto se debe partir de la instauración de un efectivo programa de capacitación en diplomacia pública, dirigido al personal que laborará en su ejecución. Requiriéndose crear luego las instancias institucionales a manera de dirección general (o departamento), con sus correspondientes unidades, adecuadamente estructuradas para las diversas funciones a desempeñar.
Asimismo, suelen incluirse entrenamientos en diplomacia pública en los programas regulares de formación, y en los de actualización, que generalmente se imparten en las correspondientes instituciones “formativas” de las Cancillerías.
Conforme a los requerimientos contemporáneos, la formulación de una política exterior debe contemplar objetivos de carácter cultural y educativo. Han podido identificarse como fundamentales objetivos en ese marco, la promoción en el exterior de “los valores de la identidad nacional”, sean estos culturales, históricos o artísticos, mediante la difusión de las obras de los intelectuales y artistas nacionales, el folklore y otras manifestaciones del arte y la artesanía.
En ese contexto, resulta esencial la protección y defensa, en el exterior, del acervo cultural e histórico de la nación. Así como profundizar las relaciones con los demás estados, mediante los planificados intercambios culturales. Igualmente, deben establecerse mecanismos para que los nacionales residentes en el exterior, y sus descendientes, cuenten con facilidades para mantener el conocimiento y contacto con su cultura e historia.
Asimismo debe promoverse, planificadamente, la suscripción de acuerdos de cooperación, culturales y en materia educativa, equivalencias de estudios, defensa recíproca de bienes culturales y artísticos. También “captar consistentemente”, en el extranjero, las posibles opciones, en el ámbito de la cooperación, para la transferencia de tecnología y adelantos en los campos educacional y científico.
Evidentemente, los asuntos culturales hoy son asumidos como el tercer pilar de la política exterior, conjuntamente con los imprescindibles asuntos de carácter económico (comercial y financiero) y político (y de seguridad), cuyos intereses han sido establecidos como prioritarios en los objetivos de la acción exterior del Estado.
Conviene resaltar que las relaciones culturales por su naturaleza, resultan ser esenciales para asegurar, en determinada medida, la continuidad de los “vínculos de amistad” en períodos críticos de las relaciones entre las naciones. Recuérdese, finalmente, que según “reafirma” S. Saddiki, “el éxito de la diplomacia cultural depende del diálogo intercultural y del respeto mutuo”.
El autor es Embajador de Carrera y Consultor Internacional.
FUENTE LISTIN DIARIO RD
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